jueves, 27 de febrero de 2014

Abrí la Bravo y vi como una niña de 17 años había conseguido hacer un libro, venderlo y que millones de personas lo leyesen.
Duele saber que yo jamás podré chocar con esa suerte, como yo digo, duele saber que por mucho que escriba y plasme mis sentimientos jamás nadie importante leerá lo que leo y jamás nadie me dirá un "Lo haces bien" en serio.
Soy una adolescente más en el mundo que se dedica a plasmar lo que siente, y que intenta transmitir todo lo posible con lo que escribe.
Yo no escribo por distrarme, ni por gustarle a la gente simplemente quiero que la gente sienta lo que escribo, que se vea reflejada en ello sin que yo lo hubiese hecho a propósito. Es decir, escribir algo y que alguien te diga que se ve reflejada es genial, porque sabes que en el mundo al menos una persona siente algo parecido o que es casi igual que tu, o que le ha pasado eso que has escrito. Es bonito escribir acerca de ti y que sin esperarlo alguien se sienta identificado.
Muchos escritores escriben para agradar a la gente, se sientan frente a un ordenador y esprimen su cabeza al máximo, sin ni si quiera tener ganas ni ánimos ellos lo hacen. No se dan cuenta de que esto no va así, al menos, yo no lo veo así. Pienso que todo es mucho mejor cuando te sale del corazón, cuando escribes sabiendo que lo sientes, pienso que las cosas que escriben algunos escritores dejan de tener sentido cuando me entero de que se ha exprimido la cabeza para sacarlo y que encima, lo ha hecho sin ganas.

Escribe lo que sientes, no lo que quieres sentir.

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