domingo, 29 de diciembre de 2013
martes, 24 de diciembre de 2013
Él me mira y sonríe. Mi cuerpo comienza a temblar y mi cara comienza a coger otro color.
Es especial. Sí, lo es. Es muy especial.
Es la única persona que consigue que me ponga de los nervios, que mi cara coja otro color, que tiemble, que llore, que grite, que tenga unas enormes ganas de vencer la distancia.
La distancia, la maldita distancia. Esa que hace que lo tenga a miles de kilómetros, la culpable de mis lágrimas a veces, la culpable de que lo que eche de menos.
Por culpa de ella tengo que cerrar los ojos para sentirle cerca, por culpa de ella tengo mirar fotos para poder recordarle con más claridad.
Aunque siempre le recuerdo, todos los días. A todas horas. Él siempre está en mi mente con algo que ha ocurrido. Con algo que pasó un día, o algo que me hizo.
Siempre recuerdo los abrazos, los besos, las sonrisas dedicadas, las miradas, las canciones. Siempre recuerdo cada momento junto a él.
Mi memoria olvida muchas cosas, la mayoría, pero cuando se trata de él no olvida nada. Lo recuerdo todo como si acabase de pasar, como si hiciese dos minutos él se hubiese montado en el coche y se hubiese marchado hasta yo no sé cuando.
Odio verlo marchar, ¡Lo odio!
La presión en mi pecho, las lágrimas agolpadas en mis ojos y mi pulso a mil.
Recuerdo uno de los peores días, ese día me afectó tanto su ida. Quedé destrozada.
Se subió al coche y yo le miré fijamente, comencé a llorar todavía más. De repente, el coche avanzó hasta desaparecer por aquellas calles de Cádiz.
Se fue.
En aquel momento no sabía nada, tampoco quería saberlo. No quería saber donde, ni con quien iba. Solo quería que volviese, solo quería que me abrazase fuerte y me dijese que volvería y que cuando volviese me abrazaría fuerte. Muy fuerte.
Recuerdo cuanto lloré aquel día, y cuanto me dolió.
Pero meses después volví a sentir sus abrazos, a escuchar su voz y verme reflejada en sus ojos.
No, jamás me querrá como yo le quiero a él. Jamás sentirá lo que siento yo por él.
Pero tengo claro que me abrazará de esa forma que solo él me abraza, y que me hará sentir única tres minutos de mi vida.
Es especial. Sí, lo es. Es muy especial.
Es la única persona que consigue que me ponga de los nervios, que mi cara coja otro color, que tiemble, que llore, que grite, que tenga unas enormes ganas de vencer la distancia.
La distancia, la maldita distancia. Esa que hace que lo tenga a miles de kilómetros, la culpable de mis lágrimas a veces, la culpable de que lo que eche de menos.
Por culpa de ella tengo que cerrar los ojos para sentirle cerca, por culpa de ella tengo mirar fotos para poder recordarle con más claridad.
Aunque siempre le recuerdo, todos los días. A todas horas. Él siempre está en mi mente con algo que ha ocurrido. Con algo que pasó un día, o algo que me hizo.
Siempre recuerdo los abrazos, los besos, las sonrisas dedicadas, las miradas, las canciones. Siempre recuerdo cada momento junto a él.
Mi memoria olvida muchas cosas, la mayoría, pero cuando se trata de él no olvida nada. Lo recuerdo todo como si acabase de pasar, como si hiciese dos minutos él se hubiese montado en el coche y se hubiese marchado hasta yo no sé cuando.
Odio verlo marchar, ¡Lo odio!
La presión en mi pecho, las lágrimas agolpadas en mis ojos y mi pulso a mil.
Recuerdo uno de los peores días, ese día me afectó tanto su ida. Quedé destrozada.
Se subió al coche y yo le miré fijamente, comencé a llorar todavía más. De repente, el coche avanzó hasta desaparecer por aquellas calles de Cádiz.
Se fue.
En aquel momento no sabía nada, tampoco quería saberlo. No quería saber donde, ni con quien iba. Solo quería que volviese, solo quería que me abrazase fuerte y me dijese que volvería y que cuando volviese me abrazaría fuerte. Muy fuerte.
Recuerdo cuanto lloré aquel día, y cuanto me dolió.
Pero meses después volví a sentir sus abrazos, a escuchar su voz y verme reflejada en sus ojos.
No, jamás me querrá como yo le quiero a él. Jamás sentirá lo que siento yo por él.
Pero tengo claro que me abrazará de esa forma que solo él me abraza, y que me hará sentir única tres minutos de mi vida.
1:10 de la mañana aunque quizás cuando se publique esto será más tarde.
¿Qué me pasa? Me pregunto. Quizás tenga la respuesta, una de tantas.
¿El instituto? Ojalá se queme. Lo odio. Y no, no odio estudiar. Odio las personas que hay dentro.
Niñas a las que les importan más como van vestidas que sus propios estudios. Niños que solo quieren follar, y eso que tienen trece años eh. Les importan más eso que su formación profesional.
Sinceramente, para mí, son seres estúpidos.
"Hoy es Lunes, venga, vamos todas iguales vestidas" y llegas y las ves a todas iguales como si fuesen gemelas y sus madres les hubiese comprado aquel gorro de lana azul, aquellos vaqueros y aquella camiseta de marca.
"Hoy vamos a meternos con aquella que es más débil" y ahí están los imbéciles, metiéndose con una persona que no les ha hecho nada. Simplemente por sentirse superior, por sentirse mejor. Por hacerse los graciosos.
Y ahí están las niñas pijitas de antes, iguales vestidas y riéndose de aquella niña débil a la que acaban de insultar.
Y no sabéis una mierda, joder. No sabéis como se puede llegar a sentir esa niña en ese momento, no sabéis lo que pensó en aquel momento, lo que sintió. No sabéis las lágrimas que se tragó, ni las ganas de morirse o desparecer que ha tenido tantas veces.
¿El amor? Ajam. ¿Algo bonito? No sé, yo nunca he sido correspondida. Llevo enamorada dos años de la misma persona, dos años pensando en una persona día y noche, dos años amándolo sin que la mayoría de las personas que me rodean lo sepan.
He visto como abrazó a otra, como besó a otra, como está con otra. He visto como todo el mundo avanza con él y yo sigo aquí, parada. Siendo una más de cientos. Siendo una persona a la que ve, abraza, saluda y adiós. Y ahí acaba todo. Sin más. Punto final de aquel día.
No sabes las veces que he llorado pensando en por qué esto o lo otro, en por qué me tuvo que tocar a mí. Y siempre pienso igual, él llegó a mi vida para salvarme, para darme un hilo de esperanza. Él no quiso enamorarme, lo hizo mi corazón solo. Yo no pude evitar nada, pasó y punto. Y debo joderme, y ¿sabes qué? Que muchas veces he intentado pasar página, o simplemente cerrar el libro. He intentado hasta arrancar la hoja pero no puedo. Intentar olvidarme es dejarle y yo prometí estar siempre con él. En las buenas, en las malas. Siempre. Sinceramente, prefiero joderme yo antes que joderle a él y mentirle. Sí, mentirle. Decirle "Siempre contigo" y dejarlo. No, no y no.
Prefiero quedarme aquí llorando por cosas que veo, leo o pienso. Al fin y al cabo él es la única persona que a pesar de todo, me da fuerzas para no cerrar el libro de mi vida.
-----------
A veces me siento más sola de lo normal. A veces necesito a alguien que me suelte un "te quiero" o simplemente me de un abrazo fuerte. Necesito que alguien me escuche y no se vaya. Que esté ahí. Alguien que ría y llore conmigo, y que no se canse de mis estupideces.
Soy estúpida, borde, tonta, bruta, habladora, pesada pero nací así y no puedo hablar menos rápido, no puedo dejar de ser estúpida o tonta. ¿Borde? Así me hicieron los estúpidos que intentaron hundirme y lo consiguieron.
Quiero a alguien que me diga que a pesar de todo me quiere, y va a estar ahí. Yo siempre estaré para las personas que me importan, y siempre estaré para sacarles una sonrisa. Aunque mi día haya sido malo o aunque me haya sentido defraudada con la persona.
No quiero levantarme mal ni dormirme mal, no quiero llorar, no quiero quedarme sin respiración. Quiero levantarme con una sonrisa y reír como antes. Quiero volver a tener mil motivos por los que seguir.
No quiero ser feliz, porque eso es imposible. Simplemente quiero estar bien, sentirme cómoda conmigo, no rayarme, ser fuerte y luchar con todos aquellos que quieren verme en el suelo.
¿Qué me pasa? Me pregunto. Quizás tenga la respuesta, una de tantas.
Me siento mal, sola, triste. Un mundo lleno de gente que habla, ríe, juega, salta, cocina, lucha, se abrazan, se besan, son felices y luego estoy yo. Lo peor de todo es que tengo miedo a decir lo que siento ya, a abrirme ¿Entiendes blog? Tengo miedo a decir lo que siento y que digan que quiero llamar la atención, que quiero dar pena, que todo lo que siento es mentira. Y hoy no aguanto más. Estoy harta.
¿El instituto? Ojalá se queme. Lo odio. Y no, no odio estudiar. Odio las personas que hay dentro.
Niñas a las que les importan más como van vestidas que sus propios estudios. Niños que solo quieren follar, y eso que tienen trece años eh. Les importan más eso que su formación profesional.
Sinceramente, para mí, son seres estúpidos.
"Hoy es Lunes, venga, vamos todas iguales vestidas" y llegas y las ves a todas iguales como si fuesen gemelas y sus madres les hubiese comprado aquel gorro de lana azul, aquellos vaqueros y aquella camiseta de marca.
"Hoy vamos a meternos con aquella que es más débil" y ahí están los imbéciles, metiéndose con una persona que no les ha hecho nada. Simplemente por sentirse superior, por sentirse mejor. Por hacerse los graciosos.
Y ahí están las niñas pijitas de antes, iguales vestidas y riéndose de aquella niña débil a la que acaban de insultar.
Y no sabéis una mierda, joder. No sabéis como se puede llegar a sentir esa niña en ese momento, no sabéis lo que pensó en aquel momento, lo que sintió. No sabéis las lágrimas que se tragó, ni las ganas de morirse o desparecer que ha tenido tantas veces.
¿El amor? Ajam. ¿Algo bonito? No sé, yo nunca he sido correspondida. Llevo enamorada dos años de la misma persona, dos años pensando en una persona día y noche, dos años amándolo sin que la mayoría de las personas que me rodean lo sepan.
He visto como abrazó a otra, como besó a otra, como está con otra. He visto como todo el mundo avanza con él y yo sigo aquí, parada. Siendo una más de cientos. Siendo una persona a la que ve, abraza, saluda y adiós. Y ahí acaba todo. Sin más. Punto final de aquel día.
No sabes las veces que he llorado pensando en por qué esto o lo otro, en por qué me tuvo que tocar a mí. Y siempre pienso igual, él llegó a mi vida para salvarme, para darme un hilo de esperanza. Él no quiso enamorarme, lo hizo mi corazón solo. Yo no pude evitar nada, pasó y punto. Y debo joderme, y ¿sabes qué? Que muchas veces he intentado pasar página, o simplemente cerrar el libro. He intentado hasta arrancar la hoja pero no puedo. Intentar olvidarme es dejarle y yo prometí estar siempre con él. En las buenas, en las malas. Siempre. Sinceramente, prefiero joderme yo antes que joderle a él y mentirle. Sí, mentirle. Decirle "Siempre contigo" y dejarlo. No, no y no.
Prefiero quedarme aquí llorando por cosas que veo, leo o pienso. Al fin y al cabo él es la única persona que a pesar de todo, me da fuerzas para no cerrar el libro de mi vida.
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A veces me siento más sola de lo normal. A veces necesito a alguien que me suelte un "te quiero" o simplemente me de un abrazo fuerte. Necesito que alguien me escuche y no se vaya. Que esté ahí. Alguien que ría y llore conmigo, y que no se canse de mis estupideces.
Soy estúpida, borde, tonta, bruta, habladora, pesada pero nací así y no puedo hablar menos rápido, no puedo dejar de ser estúpida o tonta. ¿Borde? Así me hicieron los estúpidos que intentaron hundirme y lo consiguieron.
Quiero a alguien que me diga que a pesar de todo me quiere, y va a estar ahí. Yo siempre estaré para las personas que me importan, y siempre estaré para sacarles una sonrisa. Aunque mi día haya sido malo o aunque me haya sentido defraudada con la persona.
No quiero levantarme mal ni dormirme mal, no quiero llorar, no quiero quedarme sin respiración. Quiero levantarme con una sonrisa y reír como antes. Quiero volver a tener mil motivos por los que seguir.
No quiero ser feliz, porque eso es imposible. Simplemente quiero estar bien, sentirme cómoda conmigo, no rayarme, ser fuerte y luchar con todos aquellos que quieren verme en el suelo.
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