Abrí la Bravo y vi como una niña de 17 años había conseguido hacer un libro, venderlo y que millones de personas lo leyesen.
Duele saber que yo jamás podré chocar con esa suerte, como yo digo, duele saber que por mucho que escriba y plasme mis sentimientos jamás nadie importante leerá lo que leo y jamás nadie me dirá un "Lo haces bien" en serio.
Soy una adolescente más en el mundo que se dedica a plasmar lo que siente, y que intenta transmitir todo lo posible con lo que escribe.
Yo no escribo por distrarme, ni por gustarle a la gente simplemente quiero que la gente sienta lo que escribo, que se vea reflejada en ello sin que yo lo hubiese hecho a propósito. Es decir, escribir algo y que alguien te diga que se ve reflejada es genial, porque sabes que en el mundo al menos una persona siente algo parecido o que es casi igual que tu, o que le ha pasado eso que has escrito. Es bonito escribir acerca de ti y que sin esperarlo alguien se sienta identificado.
Muchos escritores escriben para agradar a la gente, se sientan frente a un ordenador y esprimen su cabeza al máximo, sin ni si quiera tener ganas ni ánimos ellos lo hacen. No se dan cuenta de que esto no va así, al menos, yo no lo veo así. Pienso que todo es mucho mejor cuando te sale del corazón, cuando escribes sabiendo que lo sientes, pienso que las cosas que escriben algunos escritores dejan de tener sentido cuando me entero de que se ha exprimido la cabeza para sacarlo y que encima, lo ha hecho sin ganas.
Escribe lo que sientes, no lo que quieres sentir.
jueves, 27 de febrero de 2014
domingo, 16 de febrero de 2014
"Queriéndote en silencio."
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Participé en un concurso de mi instituto, se trataba de cartas de amor. Esta fue la mía:
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Participé en un concurso de mi instituto, se trataba de cartas de amor. Esta fue la mía:
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Queriéndote en silencio.
Hola mi amor, una vez más te escribo
pero esta vez es diferente. Te estarás preguntando porque ha llegado
a tu casa un sobre color azul, pues en las próximas líneas tendrás
la respuesta.
Estoy harta de escribirte todos los
días durante dos años, miles de cartas guardadas en el cajón, en
el armario y hasta debajo de mi cama. Escribo a todas horas, cada vez
que escucho tu nombre, cada vez que te echo de menos, cada vez que te
veo...Siempre amor, siempre te escribo.
Esta mañana me he despertado con un
fuerte dolor de cabeza, así que no he asistido a clase. Me he tomado
unas pastillas, una tila y me he vuelto a tumbar en la cama, minutos
después los medicamentos comenzaron hacer su reacción y yo quedé
profundamente dormida. Soñé contigo, amor. Soñé que estabas junto
a mí, que me abrazabas y decías cuanto me habías echado de menos.
Desperté con una fuerte ansiedad y con lágrimas en los ojos, odiaba
soñar cosas que nunca pasarán. Cerré los ojos, respiré
profundamente y me bajé de la cama, mi madre no estaba en casa así
que me hice el desayuno y mientras repasaba Literatura. Hoy tenía
examen, supongo que mañana mi profesora me lo pondría. Leía una y
otra vez la página 14 de aquel libro verde pero no había manera de
que una sola palabra entrase en mi mente, estaba despistada, seguía
pensando en aquel sueño donde tú eras el protagonista.
Volví a dormir y a soñar contigo,
¡Otra vez! Así que decidí escribirte una carta, como siempre
hacía, pero esta vez sería diferente, esta vez la carta iba a ser
enviada y tú la ibas a leer.
Se que te sigues preguntando porque
tienes en tus manos la carta de una adolescente que está diciendo
esta clase de cosas, se que te sigues preguntando que hago enviando
esa clase de cosas a tu casa pero amor, no dejes de leer por favor,
sigue leyendo, dame una oportunidad.
Mi amor, ¿Recuerdas el primer día que
nos vimos? Seguramente no pero no te preocupes que yo te lo recuerdo.
Aquella discoteca perdida de Cádiz
abrió sus puertas y cientos de personas entraron, incluidos tú y
yo. Estaba con mis amigas, bailaba a lo loco, sin ton ni son, sin
pensar en nada ni en nadie, quería olvidarme por un momento de
aquellos odiosos libros de Matemáticas, Lengua e inglés, de todos
los exámenes que tenía e incluso quería olvidarme un poco de mí
misma. Bailaba fatal, lo reconozco pero me divertía y olvidaba todo
lo que me rodeaba. Di vueltas y más vueltas hasta que choqué
contigo, susurraste un “Perdón” y yo me quedé mirándote como
una estúpida, tenías los ojos más bonitos del mundo. Tenían un
color verde agua que hasta podía reflejarme en ellos. Me miraste
preocupado y dijiste un “¿Estás bien?” yo asentí y sonreí.
Al salir de aquel sitio no paraba de
pensar en tu voz, en tus ojos e incluso en esa manera tan peculiar
que tenías de bailar, y por si te lo estás preguntando, sí, te
miré durante toda la noche.
Aquel día comenzó una historia, pero
en aquella historia solo estaba yo amor. Yo iba a verte cada vez que
podía, yo veía cada red social tuya y sonreía al ver aquellas
fotos que tenías en tus perfiles. Me volvía loca cada vez que
sonreías o cuando nuestras miradas chocaban y conectaban por un
momento. El tiempo pasaba y todo seguía igual, tú seguías tu vida,
seguías creciendo y haciéndote un hombre pero en cambio yo seguía
siendo la misma adolescente de siempre, seguía estando loca por ti,
seguía mirando tus fotos en secreto y seguía sonriendo como una
estúpida cada vez que te veía.
Te quería de tal forma que dos años
después sigo sintiendo lo mismo que el primer día, y es que amor,
cuando te digo que te quiero te lo digo en serio, porque en toda mi
vida, jamás, he llegado a querer a nadie como te quiero a ti.
¿Has escuchado hablar de “las
mariposas en el estómago”? Mi madre siempre me hablaba de ellas y
me preguntaba si yo las sentía, yo siempre pensaba que cada día que
pasaba los mayores inventaban mas cosas sin sentido y es que cariño,
tú eres adulto ya, como mis padres y se que te has dado por aludido
pero es así, cada día inventáis más cosas sin sentido o eso pensé
en ese momento.
Pero todo cambia, la vida da un giro y
pasa lo que jamás pensé que pasaría; Llegaste tú. Llegaste tú
cambiando todo, cambiándome a mí, haciéndome sentir esas cosas
llamadas mariposas. Y es que amor, cada vez que te veo mis mariposas
despiertan y me hacen cosquillas en el estómago.
Mi escritor favorito dice que “las
casualidades no existen, todo está escrito entre las nubes y las
estrellas con tinta invisible, es una bonita manera de hablar del
destino ¿No creéis?” Y tiene razón, tú no eres una casualidad
amor, tú eres obra del destino. El destino me puso ante ti para que
aprendiese amar, para que sintiese las mariposas que dice mi madre,
para enseñarme que a veces los adultos tienen razón y también para
enseñarme a sufrir un poco con un amor no correspondido.
Eres una de las personas más
importantes de mi vida y sin que tú lo sepas, a distancia, te he
estado cuidando todo este tiempo. A distancia, he estado mirando las
diferentes sonrisas que tienes, tu forma de vestir, tu manera de
reírte e incluso te he visto crecer. A distancia te he amado, te he
extrañado, te he escrito e incluso te he llorado. Pero amor mío, yo
ya estaba harta de toda esa distancia, estaba harta de que eso de
mirarte y que nuestros ojos chocasen fuese una simple casualidad,
estaba harta de observar detenidamente como tu vida sigue y yo estoy
aquí parando la mía por mirarte a ti.
Amor mío que sepas que estaré ahí
apreciando cada paso firme que des, que estaré ahí viendo como caes
y como te levantas, que estaré ahí viéndote reír pero amor mío,
el día que te vea llorar, aunque no quieras yo cortaré la distancia
para poderte abrazar.
Te ama,
Marina.
PD: Se me olvidaba decirte que esto es
solo una parte de lo que siento y que estaría encantada de poder
decirte lo que me queda mirándote a los ojos, amor.
jueves, 6 de febrero de 2014
Quedan minutos para que tú cumpleaños acabe, princesa. Espero que tu día haya sido increíble, tan increíble como tú.
No suelo decirte muchas veces "Gracias", ya sabes, pero hoy te las digo en secreto; GRACIAS.
Esta carta, como otras tantas, no te llegarán jamás a ti pero por si a caso lees esto yo las escribo para ti.
El reloj de la cocina suena una y otra vez, las doce en punto. Mi hermano y yo corremos hacia a ti y te damos dos besos, yo hago algo extraño haciendo que los tres nos abracemos. Click. Foto guardada en mi memoria para el resto de mis días.
Tantos momentos juntas, tantas sonrisas regaladas, tantos abrazos dados, tantos besos en mi mejilla, tantos enfados, tantas cosas se guardan en mi memoria para siempre.
Estamos en la mesa sentado los cuatro. Vemos una película y reímos con ella, o nos quejamos, o le ponemos pegas al final tan feo que ha tenido. Las películas de tu hijo Emilio no son las mejores y lo sabes pero ¿Qué más da? A nosotros nos encanta que él las ponga, que él se queje o moleste porque nosotras nos quejamos, nos encanta porque sabemos que él existe y que mientras esté con nosotras seguirá poniendo cada película mala, seguirá quitándonos el mando de la televisión o seguirá alterándose por todo con gran facilidad. Después de cenar papá recoge la mesa, a pesar de estar cansado, de estar resfriado o de no tener ánimos él te ayuda. Después de ordenar todo se sienta en el sofá y al rededor de él, en ciertos instantes de aquella noche en Cádiz, se crea una burbuja. ¿En qué pensará, mamá? Quizás piense en el sonido que ha hecho tan raro hoy Aitora, en aquel ruido dichoso que hace Cristian cada vez que os ve alguno de los dos, en Max y Bingo moviendo sus rabos de felicidad al verlo llegar, quizás, seguramente, esté pensando en ti, o en nosotros, o en su vida, o quizás no esté pensando en nada.
Tú te sientas a mi lado y enciendes la Nintendo DS, aquella Nintendo vieja que a penas tiene fuerzas para seguir encendiéndose. Te distraes bastante tiempo con ella, te gusta jugar a aquel dichoso juego donde se tiene que utilizar el cerebro para jugar. Más allá de mi cara concentrada en las notas de voz que están enviando las Gorritas de Bady hay algo más, estás tú y ellos. Estáis todos. Están cada uno de esos momentos vividos.
Me encanta mirarte, observarte, ver el empeño que pones para que aquella comida te salga perfecta. Y me encanta ver tu cara al decirte que está muy buena, que sí, que vales para esto y que por favor, nunca dejes de hacerlo.
No suelo verte llorar mucho porque eres una mujer muy fuerte, eres una luchadora y se que puedes con todo lo que se te venga encima pero cuando lloras algo dentro de mí falla, mi cuerpo se para y no sabe como coño reaccionar ante tal cosa que estoy viendo. No me gusta verte llorar, o verte mal, o verte preocupada o sufriendo por algo.
Espero que nunca pienses que mi hermano y papá no te quieren, porque realmente, te queremos mucho. Eres una pieza ejemplar en nuestro puzzle familiar y nosotros sin ti no seríamos ni la mitad de lo que somos ahora.
Aquel grito para que estudiase, aquel grito para que no gritara, aquel grito para que despertase y ayudase a poner la mesa.
Aquellos gritos que nos enfadaron en el momento pero que a día de hoy agradecemos.
Levanten sus cuerpos junto a su copa y brindemos todos por ti, princesa.
Brindemos por cada sonrisa, cada mirada, cada gesto, cada palabra, cada abrazo, cada beso, cada enseñanza, cada palabra buena. Brindemos por ti porque te lo mereces.
Tú, la mujer que nos cuida. Nos cuidas más a nosotros que a ti misma, y eso, eso tiene un valor increíble. Nuestra madre, amiga, compañera, princesa. La mujer que nos ha enseñado tantas cosas, que ha luchado tanto por nosotras y que sigue ahí a pesar de todo. Esa mujer a la que le debemos la vida, y a la que damos gracias cada día, esa mujer; Mi madre, nuestra madre, y en el caso de papá; esposa.
Te quiero mucho, mamá. No te imaginas cuanto te quiero, de verdad. Gracias por tanto, princesa. Gracias...
Feliz cumpleaños.
martes, 4 de febrero de 2014
Te escribo sabiendo que no leerás esto ni por asomo, ¿Por qué coño ibas a leerlo? Me dejaste bastante claro que los textos largos no son lo tuyo pero yo hoy he tenido la necesidad de escribir, me apetece hacerlo, me apetece decir lo que siento a través de este blog ya que es el único que me escucha sin quejarse o darme la espalda.
Te echo de menos, ¿Sabes? No puedo decir que echo de menos tus abrazos, que me mires a los ojos o que me hagas rabiar y luego me comas a besos; Desgraciadamente no puedo decir eso pero si puedo decir que echo de menos escucharte, verte en una simple foto enviada o leer cada una de las tonterías que dices.
Las cosas pasan a una velocidad increíble, pasan rápido y casi sin darnos cuenta. Un día estás bien y otro quieres desaparecer. Un día no piensas en nada y otro día solo piensas en una persona concreta. Un día no tienes a nadie que te haga soñar y otro día llega esa persona que te hace sentir en las nubes.
Dicen que las cosas pasan por alguna razón, que si alguien entra en tu vida es por algo y cada día que pasa me pregunto ¿Por qué entraste en mi vida?. Me lo pregunto repetidas veces al día y no encuentro solución, y si, por casualidad del destino lees esto dime, ¿Por qué entraste en mi vida? ¿Para qué entraste en ella?.
Entraste y la pusiste patas arribas, todo comenzó a cambiar, mi corazón comenzó a cambiar otra vez y las mariposas ya revoloteaban por otra persona. ¿Error o era algo bueno? No tengo ni idea, en serio. Solo se que ocurrió y que ahora no puedo parar de sentir esas jodidas cosas que tanto me están molestando, no puedo evitar que me crezca un nudo en la garganta cuando leo cosas que no debería de leer, cuando siento cosas que no debería de sentir.
Miro el reloj e intento parar el tiempo. Párate, le grito. Necesito que se pare, necesito que las manecillas del reloj se congelen para así poder pensar un poco en todo lo que está ocurriendo y los cambios que estoy viviendo. Quiero que el tiempo se pare para poder mirar mejor todo lo que hay a mi alrededor, necesito mirar todo lo que hay e incluso mirarme a mí y a mis cambios repentinos.
Todo pasa tan rápido; Ya lo dije antes. Y odio que pase, ¡Lo odio!. Me gustaría que las cosas se hubiesen quedado como están, necesito que todo hubiese seguido igual, como ahora, pero no tú llegaste cambiando todo y poniendo esa magia en mi vida, haciéndome creer cosas que jamás creería, haciéndome pensar cosas que no debería y haciéndome sentir como hacía tiempo que no me sentía. Algo muerto volvió a vivir dentro de mí, y quizás, no esté bien que diga que eso no debería haber pasado porque sería llamarte "error" en mi vida y ni por asomo eres un error. ¡Jamás lo serías!
Llevo cinco meses conociéndote, no sé todo de ti pero siento que te conozco desde hace muchísimo. Mi cabeza ya guarda recuerdos de ti, sabe como te ríes y como hablas, sabe como te enfadas y como te pones cariñoso. Sabe tantas cosas de ti que te asustaría.
No dejo de pensar una y otra vez en aquel día que partiste mis esquemas y comenzó todo, y en el día que mi corazón fue destrozado al ver, que una vez más, me había equivocado.
Te echo de menos, ¿Sabes? No puedo decir que echo de menos tus abrazos, que me mires a los ojos o que me hagas rabiar y luego me comas a besos; Desgraciadamente no puedo decir eso pero si puedo decir que echo de menos escucharte, verte en una simple foto enviada o leer cada una de las tonterías que dices.
Las cosas pasan a una velocidad increíble, pasan rápido y casi sin darnos cuenta. Un día estás bien y otro quieres desaparecer. Un día no piensas en nada y otro día solo piensas en una persona concreta. Un día no tienes a nadie que te haga soñar y otro día llega esa persona que te hace sentir en las nubes.
Dicen que las cosas pasan por alguna razón, que si alguien entra en tu vida es por algo y cada día que pasa me pregunto ¿Por qué entraste en mi vida?. Me lo pregunto repetidas veces al día y no encuentro solución, y si, por casualidad del destino lees esto dime, ¿Por qué entraste en mi vida? ¿Para qué entraste en ella?.
Entraste y la pusiste patas arribas, todo comenzó a cambiar, mi corazón comenzó a cambiar otra vez y las mariposas ya revoloteaban por otra persona. ¿Error o era algo bueno? No tengo ni idea, en serio. Solo se que ocurrió y que ahora no puedo parar de sentir esas jodidas cosas que tanto me están molestando, no puedo evitar que me crezca un nudo en la garganta cuando leo cosas que no debería de leer, cuando siento cosas que no debería de sentir.
Miro el reloj e intento parar el tiempo. Párate, le grito. Necesito que se pare, necesito que las manecillas del reloj se congelen para así poder pensar un poco en todo lo que está ocurriendo y los cambios que estoy viviendo. Quiero que el tiempo se pare para poder mirar mejor todo lo que hay a mi alrededor, necesito mirar todo lo que hay e incluso mirarme a mí y a mis cambios repentinos.
Todo pasa tan rápido; Ya lo dije antes. Y odio que pase, ¡Lo odio!. Me gustaría que las cosas se hubiesen quedado como están, necesito que todo hubiese seguido igual, como ahora, pero no tú llegaste cambiando todo y poniendo esa magia en mi vida, haciéndome creer cosas que jamás creería, haciéndome pensar cosas que no debería y haciéndome sentir como hacía tiempo que no me sentía. Algo muerto volvió a vivir dentro de mí, y quizás, no esté bien que diga que eso no debería haber pasado porque sería llamarte "error" en mi vida y ni por asomo eres un error. ¡Jamás lo serías!
Llevo cinco meses conociéndote, no sé todo de ti pero siento que te conozco desde hace muchísimo. Mi cabeza ya guarda recuerdos de ti, sabe como te ríes y como hablas, sabe como te enfadas y como te pones cariñoso. Sabe tantas cosas de ti que te asustaría.
No dejo de pensar una y otra vez en aquel día que partiste mis esquemas y comenzó todo, y en el día que mi corazón fue destrozado al ver, que una vez más, me había equivocado.
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