A veces me pregunto porqué alguien querría estar con un desastre como yo.
Un desastre que no mira el tiempo porque hace todo corriendo.
Un desastre que se pone nerviosa por los exámenes, las quedadas, por las visitas sin avisar y las cosas no calculadas.
Un desastre que no controla. De matemáticas, de risas, de lágrimas y de palabras.
Un desastre que tiene días en los que sólo quiere abrazar fuerte y llorar, aunque no haya motivos.
Un desastre que tiene sueños pequeños aunque ella ya sea mayor.
Tal cual. Un desastre.
Un jodido desastre rebosante de dudas y miedos.
Un jodido desastre que, a veces, desea aprender. Avanzar. No dañar. Ser más fuerte. Más valiente. Más ella. Al completo.
lunes, 25 de septiembre de 2017
jueves, 7 de septiembre de 2017
Hace casi un año de lo ocurrido y ojalá pudiera volver atrás.
Ay, tiempo ojalá me dieras unas horas más.
Unas horas más para sentarme en el sofá y observarla, unas horas más para comer con ella frutos secos, unas horas más para almorzar, merendar y cenar con ella.
Ojalá me dieras unos minutos más, tiempo.
Unos minutos más para besarla, para acariciar sus arrugas, para entrelazar nuestras manos, para perderme en sus ojos y para escuchar cuanto me quería.
Ojalá, tiempo. Ojalá tuvieras el poder de darme unos segundos más.
Unos segundos más para, simplemente, repetirle que la quiero.
Que no la olvido, que sigue viva en una parte de mí.
Para contarle que, las personas bonitas nunca llegan a morir del todo.
Que siguen vivas en nosotros, que la revivimos a recuerdos, a fotografías, a vídeos, a pensamientos e instantes compartidos.
Ojalá, tiempo. Ojalá pudieras hacerme volver al pasado para, simplemente, darme otra oportunidad.
Para apreciarla más.
Para quererla más.
Para vivirla más.
Para gastarla de tanto mirarla, para apreciar cada arruga.
Para hacerla sonreír, reír, carcajear.
Para abrazarla fuerte, no querer soltarla, que se queje y me diga que soy una pegajosa.
Ojalá, tiempo.
Ojalá tuvieras ese poder, el poder de volver para disfrutar aquellas cosas que yo no sabía que eran las últimas.
Ay, tiempo ojalá me dieras unas horas más.
Unas horas más para sentarme en el sofá y observarla, unas horas más para comer con ella frutos secos, unas horas más para almorzar, merendar y cenar con ella.
Ojalá me dieras unos minutos más, tiempo.
Unos minutos más para besarla, para acariciar sus arrugas, para entrelazar nuestras manos, para perderme en sus ojos y para escuchar cuanto me quería.
Ojalá, tiempo. Ojalá tuvieras el poder de darme unos segundos más.
Unos segundos más para, simplemente, repetirle que la quiero.
Que no la olvido, que sigue viva en una parte de mí.
Para contarle que, las personas bonitas nunca llegan a morir del todo.
Que siguen vivas en nosotros, que la revivimos a recuerdos, a fotografías, a vídeos, a pensamientos e instantes compartidos.
Ojalá, tiempo. Ojalá pudieras hacerme volver al pasado para, simplemente, darme otra oportunidad.
Para apreciarla más.
Para quererla más.
Para vivirla más.
Para gastarla de tanto mirarla, para apreciar cada arruga.
Para hacerla sonreír, reír, carcajear.
Para abrazarla fuerte, no querer soltarla, que se queje y me diga que soy una pegajosa.
Ojalá, tiempo.
Ojalá tuvieras ese poder, el poder de volver para disfrutar aquellas cosas que yo no sabía que eran las últimas.
lunes, 4 de septiembre de 2017
Me gustaría saber si alguna vez habéis sentido ese dolor en el pecho, esa bola en la garganta, esa angustia y los ojos cristalizados.
Me gustaría saber si alguna vez os habéis sentido insuficientes y si habéis sentido que nunca hacéis lo suficiente.
Es una lucha diara.
Una lucha para controlar tus emociones, tus pensamientos, tu forma de actuar o tus expresiones.
Es tan difícil, porque es algo que va a toda mecha y que en muchas ocasiones se te escapa de las manos. Simplemente, no puedes controlarlas hasta que pasan o se calman.
Es una lucha diaria.
Una luchar diaria de querer parar algo que sientes porque sabes que ese sentimiento te hará daño, te ahogará, te hará llorar.
Pero es que es difícil controlar las emociones. Creo que lo más difícil del mundo.
E intentas decirte a ti misma que frenes, que te calmes, que no eres inútil.
Que hay días malos, que a veces se gana pero también se pierde y no pasa nada.
Que igual, mañana, será un día mejor. Y no te ahogarás. Axfisiarás. Ni llorarás.
Simplemente me gustaría saber si alguna vez os habéis sentido así.
Un poco solos.
Un poco perdidos entre tanto caos.
Me gustaría saber si alguna vez os habéis sentido insuficientes y si habéis sentido que nunca hacéis lo suficiente.
Es una lucha diara.
Una lucha para controlar tus emociones, tus pensamientos, tu forma de actuar o tus expresiones.
Es tan difícil, porque es algo que va a toda mecha y que en muchas ocasiones se te escapa de las manos. Simplemente, no puedes controlarlas hasta que pasan o se calman.
Es una lucha diaria.
Una luchar diaria de querer parar algo que sientes porque sabes que ese sentimiento te hará daño, te ahogará, te hará llorar.
Pero es que es difícil controlar las emociones. Creo que lo más difícil del mundo.
E intentas decirte a ti misma que frenes, que te calmes, que no eres inútil.
Que hay días malos, que a veces se gana pero también se pierde y no pasa nada.
Que igual, mañana, será un día mejor. Y no te ahogarás. Axfisiarás. Ni llorarás.
Simplemente me gustaría saber si alguna vez os habéis sentido así.
Un poco solos.
Un poco perdidos entre tanto caos.
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