viernes, 24 de enero de 2014

Abro mis ojos lentamente, y lo primero que veo es un gran ventanal por donde entra un estupendo sol. A las esquinas de ese ventanal hay unas cortinas rosadas con flores blancas. Me doy la vuelta y te veo, comienzo a recordar todo y sonrío. Por fin estás junto a mí.
Tienes lo ojos cerradas y una mano encima de la otra, el pelo despeinado y la boca entreabierta. Estás más bonito durmiendo.
Abres tus ojos y te miro con atención. Sonríes y me besas. Te abrazo fuerte.
Aquello que parecía casi imposible hoy está ocurriendo, hoy es real.
"Buenos días, fea." me susurras en el oído y luego, muerdes mi cuello. "Buenos días, estúpido" digo con una risita tonta.
Casi media hora después yo sigo tirada en aquella cama de sábanas rosas con flores, como las cortinas que vi esta mañana. Miro el techo, sin pensar en nada y en todo. Escucho un ruido y miro a la puerta, acababas de salir de la ducha, seguías un poco mojado, sobre todo tu pelo. Mojado, cayendo algunas gotas y despeinado. Estabas jodidamente sexy y tenía unas ganas enormes de volverte a comer, pero me resistí y me quedé observándote.
Te secaste un poco más con otra toalla, la tiraste al suelo y comenzaste a vestirte. Seguía mirándote y apreciando cada parte de tu perfecto cuerpo. Mis ganas de comerte aumentaban por momentos. Me miraste y sonreíste, posiblemente te estuviese intimidando. Quizás. Lo más seguro, vamos. Pero, me dio igual. Me gustaba mirarte, ver cada parte de tu cuerpo hasta lo que muchas personas no saben apreciar.
Como suena tu risa cuando está todo en silencio, tus suspiros de felicidad, la forma en la que sonríes, tú manera de decir las cosas, de hablar, de hacer que la autoestima suba de 0 a 10. Aquella forma que tienes de peinarte, o de mover el pelo. Cuando cantas a voces, mal, muy mal, ¡Fatal! pero lo haces muy motivado y eso hace que me ría y me motive también. Tu forma de ser, tu forma de sonreír y de ver las cosas. Tus enfados, mis piques, tu risa al picarme. Tú.

Pensé que nunca encontraría a alguien como tú, que me quedaría estancada, parada, pensando en alguien que no piensa en mí pero llegaste y cambiaste todo, hiciste que algo dentro de mí naciese y que volviese a creer en algo que ya no creía. Era algo jodidamente increíble, algo mágico, algo que pocas veces me pasaba y aunque la mayoría de veces esto me asustara, yo, seguía a tu lado. Queriéndote un poco más, extrañándote un poco más, pensándote un poco más, soñándote un poco más, haciéndome ilusiones, imaginando cosas que quizás, probablemente, no pasarán nunca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario