domingo, 15 de junio de 2014

Según la Wikipedia los "post-it" son pequeñas hojas de papel autoadhesivo de varias dimensiones, formas y colores, aunque predominan en paquetes de varias hojas entre sí.

Ella tenía cientos de post-it en su habitación, guardados en el cajón, pegados en la pared, en la mesa, en la ventana, dentro de su armario o cajones e incluso tenía en el techo.
Los utilizaba para escribir recados de la compra, como siempre. La verdad que los post-it para ella era algo normal. Un trozo de papel que se puede pegar en cualquier sitio y en el que puedes escribir cosas pero tampoco te enrolles porque es muy pequeño. No te cabe mucho.
Pero los post-it ya son protagonistas en su vida, puede sonar raro pero es así. Y todo gracias a él.

Hace unos meses le conoció, cada vez que le veía le daba algo y en ese algo; fuese lo que fuese, había siempre un post-it pegado. Incluso aquella chica se ha llegado a dar un susto al levantarse y verse un post-it pegado a su pared al lado de la cama. Aquel chico le llenaba su habitación de post-it con cosas realmente bonitas, o a veces, con simples tonterías.

Volvía a casa después de un duro día de instituto, entró en su habitación y sintió que algo estaba totalmente cambiado. En su otro cristal, en único que le quedaba vacío había varios post-it que formaban un corazón.

"Esta noche va a ganar España, y lo sabes."
"Hicimos una apuesta, ¿Recuerdas? Si gana España me tienes que dar mil besos. Te lo recuerdo por si acaso."
"Por cierto, te echo mucho de menos."
"Te amo hoy, mañana, siempre."
"Pase lo que pase."
"Pierda o no España."
"Eso sí, aunque pierda me darás los besos; Lo sabes"
"No preguntes otra vez como entré en tu habitación, anda."
"Luego nos vemos, mi pequeña."

La chico sonrió, suspiró. Sin duda, su chico post-it era lo mejor que le había pasado. Él odiaba el fútbol, pero a ella no le disgustaba. Hacían apuestas siempre, aunque a algunos de ellos no le gustase aquella cosa. Era genial tener un novio que aparte de tu novio sea tu mejor amigo. Es genial compartir momentos maravillosos con él, que te llene la habitación de post-it y la cara de besos. Que no piense en ti las 24 horas del día, pero que sí te quiera las 24 horas.
Ella no le gustaban las parejas las cuales estaban siempre junto, aquellas que no podian hacer las cosas si alguno de ellos faltaba. Sentía que eso se podría convertir en una obsesión, que no era sano y que al final la relación se quemaba.
Pero gracias a Dios lo encontró. Encontró a la persona perfecta, encajaba con ella tan bien. Eran tan iguales pero tan diferentes. Y sobre todo, se querían y se respetaban. Se dejaban su espacio y no eran pegatinas.
Él es todo lo que ella soñó algún día.

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