sábado, 8 de noviembre de 2014

"¿Se puede olvidar al primer amor?"

No, no podía olvidarse. Lara lo había descubierto. Había pasado un año y Lara seguía pensando en Daniel como el primer día.
Se habían distanciado, casi no hablaban ya. Ella le echaba de menos, mucho de menos.

Echaba de menos el poder abrazarle cada mañana, el poder despertarle a mordiscos, el hacerle rabiar, el robarle las galletas de dinosaurios. 
Echaba de menos estudiar y que de repente le viniese olor a su perfume y descubrir que él estaba detrás de aquella puerta para así poder sorprenderla con un pastel y un batido. 
Echaba de menos sus abrazos antes de entrar a clase, esa forma que tenía de achinar los ojos cada vez que sería, la forma en la que le miraba cuando ella le tocaba la guitarra o como se enfadaba cuando ella le ganaba a algún videojuego.
A Lara le dolía saber que su historia había acabado de verdad.

Daniel también la echaba de menos por ello iba a viajar y a pasar el verano con ella, la necesitaba cerca ya. A parte, necesitaba hacerla saber que las historias reales NUNCA tienen final y que por lo tanto la suya jamás iba a acabar.

Después de unas horas montado en un avión Daniel bajó de él, respiró tranquilo. Estaba en Málaga, su dulce Málaga. ¡Cuanto la había echado de menos!
Esperó unos minutos a la madre de Lara, esta le dio un fuerte abrazo y le dijo lo guapo y machote que estaba, esto le hizo reír y le hizo recordar las charlas que aquella señora de 45 años le había dado en el salón de su casa mientras Lara se duchaba o hacía algo importante lejos de él.

Le sudaban las manos, quería llegar ya. Lara estaba en el instituto, no volvería hasta dentro de dos horas por lo tanto le daba tiempo a organizar alguna sorpresa. Su madre los iba a dejar solos.

-Hasta luego, señora. ¡Gracias! - Dijo el chico despidiéndose

Cerró la puerta, fue a la habitación de invitados y de ahí sacó folios de color rojo. El color favorito de ella.
Comenzó a escribir en ellos y a dejarlos por distintas partes de la casa, el último papel estaba en la puerta de su habitación y tras ella, estaba él con un peluche gigante.

-Ya estoy en casa, ¡por fin a acabaron las clases!- Gritó Lara - ¿Mamá?

La chica caminó hasta la cocina, dejó su mochila roja y leyó el primer folio "Hola, te echo de menos". Un leve escalofrío recorrió su cuerpo. No podía ser Daniel, él estaba a miles de kilómetros de ella.
Cogió en papel y antes de subir el primer escalón se dio cuenta de que todos los escalones estaban llenos de papeles.

"Mucho de menos."
"Solo queria recordarte que..."
"Te amo"
"Y siempre te amaré"
"A pesar del tiempo, de los kilómetros..."
"Siempre serás mi primer amor"
"¿Y sabes qué?"
"El último también"
"Oye..."

Lara llegó a la puerta de su habitación cerrada, el último folio estaba allí.

"Las verdaderas historias de amor nunca se acaban..."

Cogió el folio de la puerta y sonrió. No sabe como había echo eso pero quería entrar en su habitación, quería llamarle y decirle cuanto le quería y cuanto le echaba de menos.
Agarró el pomo y abrió la puerta, al verle ahí, frente a ella, con el peluche gigante todos los folios se resbalaron de sus manos. Corrió hacia él y le besó, necesitaba besarle de una maldita vez. Le miró a los ojos y luego, le abrazó.

-Estás loco, muy loco. Te quiero, te quiero, te quiero. - Repitió
-Yo también, yo también.

Ellos sabían que esto de estar cerca no iba a durar mucho pero también sabían que se querían por encima del mundo, que su amor era real y que lo harían durar una eternidad.

Segunda parte de la historia de Daniel y Lara. 

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