jueves, 2 de noviembre de 2017

Querido noviembre:

Tu llegada se nota bastante.
Empieza a hacer frío y las mantas en el salón ya están visibles del todo.

Tu llegada hace que siempre eche de menos.
No me preguntes porqué.
Quizás es el frío que me hace querer estar al lado de los que ya no están.
Quizás son las noches de lluvia donde deseo que la persona que está lejos, esté cerca para así acurrucarme con él.
Quizás es el chocolate caliente con churros que merendé alguna tarde de invierno con alguien a quien no volví a mirar más a la cara.
Te repito, no sé porqué pero me haces echar de menos.

Aunque, querido noviembre, debo decirte que también me haces más vieja.
Noviembre, eres el mes donde sumo un año más.
De risas, llantos, caídas, subidas, heridas sanadas, historias escritas, capítulos cerrados y decepciones aprendidas.

Eres un mes agridulce, pero me gustas mucho noviembre.
Porque nombrarte suena bonito, porque al echar de menos me haces querer más lo que todavía tengo y sobre todo, porque me haces apagar velas.
Aunque muchos piensen que cumplir años es lo peor del mundo, a mí me gusta porque significa que la vida me ha regalado un año más y eso, querido noviembre, debo saber apreciarlo.

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