Hoy hace un año.
Hace un año todo se debatía entre dos caras, dos duras caras.
Mientras eso ocurría yo estaba en pijama, en el salón de casa ajena a todo.
Hacía apenas horas que acababa de volver del hospital, no estabas bien pero igualmente me sentía en paz.
Entonces, pasó.
Papá llegó.
Papá es super expresivo y transparante, como yo, así que no necesitó decir nada para contarme que te habías ido para siempre. Además, me abrazó fuerte y me hizo saber que estaba conmigo.
La verdad que fue la experiencia más dura que he vivido jamás.
No es comparable con nada de lo anterior, esta supera a todas.
En ese momento la tata Rosi me abrazó y mi hermano también. Fue algo que recuerdo con cariño porque mi hermano no suele dar de abrazos, así que lo guardo en la caja de momentos especiales que nos unió más.
En realidad, toda la familia se unió más, porque todos nos abrazamos mucho. Nos levantábamos el ánimo y nos cuidábamos los unos a los otros.
A veces me cuesta creer que haya pasado, que sea real.
Todavía no me lo creo y a veces tengo muchas ganas de coger el teléfono fijo y marcar tu número, que todavía guardo en mi memoria.
Eres tan especial para mí, que aunque te hayas ido sigues siendo mi persona favorita en el mundo.
Y como dice Defreds, ojalá siempre.
Ojalá te hubieses quedado aquí siempre, abuela pero a veces es mejor partir porque el mundo y las circunstacias duelen mucho.
Tú ya lo sabes.
Sólo decirte que te quiero un montón.
Te echo mucho de menos y ojalá tuviera un comodín para llamarte, para contactar contigo.
Ojalá pudiera ponerte al día de como ha cambiado mi vida desde entonces, de todo lo que he crecido, llorado, reído y aprendido.
Ojalá pudiera darte un abrazo fuerte y decirte mirándote a los ojos cuanto te echamos de menos aquí, cuanto te queremos.
Gracias por dejarme un puñado de momentos preciosos (como cuando me dijiste en el patio de tu casa mientras me abrazabas que me querías mucho, siempre guardaré ese recuerdo) pero sobre todo, gracias por enseñarme lo que es ser valiente, fuerte, luchadora y por hacerme saber que las mejores personas que tenemos en nuestra vida, en algún momento, deben marcharse porque es el ciclo de la vida.
Ya va un año desde que no estás, mi persona favorita, y el mundo parece que tiene menos color sin ti.
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