A veces me pregunto porqué alguien querría estar con un desastre como yo.
Un desastre que no mira el tiempo porque hace todo corriendo.
Un desastre que se pone nerviosa por los exámenes, las quedadas, por las visitas sin avisar y las cosas no calculadas.
Un desastre que no controla. De matemáticas, de risas, de lágrimas y de palabras.
Un desastre que tiene días en los que sólo quiere abrazar fuerte y llorar, aunque no haya motivos.
Un desastre que tiene sueños pequeños aunque ella ya sea mayor.
Tal cual. Un desastre.
Un jodido desastre rebosante de dudas y miedos.
Un jodido desastre que, a veces, desea aprender. Avanzar. No dañar. Ser más fuerte. Más valiente. Más ella. Al completo.
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