miércoles, 28 de junio de 2017

Si quieres venir, ven.
Pero quédate.
Quédate en las noches frías, donde la nariz se nos congele.
Quédate en las noches calurosas, mientras saboreamos ese helado que tanto me gusta.
Quédate cuando esté enfadada.
Cuando no quiera hablar con nadie.
Cuando llore.
Cuando quiera gritar todo lo que siento.
Quédate cuando esté feliz, llore por ello y de saltitos de emoción.
Quédate para abrazarme, besarme y acaricarme.
Quédate hasta cuando yo no quiera quedarme, entrelaza nuestras manos y bésame la frente.
Igual así quiero seguir luchando por seguir adelante, por mirar al frente, por quedarme.

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