Algún día os contaré la historia completa de una chica triste que sentía cosas bonitas por gente increible.
Se hacía ilusiones por todo y, como dice una Instagramer, le quedaban preciosas.
Cuando alguien la hacía reír, sentía mariposas en el estómago.
Cuando la abrazaban fuerte, rozaba la felicidad.
Cuando le decían cosas bonitas y sinceras, casi podía tocar esa felicidad.
Pero como ya he dicho, algún día os contaré la historia completa y espero que la chica triste tenga un final de cuentos Disney y pase de ser triste, a ser jodidamente feliz.
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