Tirada en la cama y pensando todavía en los dos vídeos que me acababa de ver de Mario Marzo, he llegado a la conclusión de que necesito cambios.
Mi vida necesita cambiar.
No es que yo quiera cambios, si no que los necesito.
Necesito salir a la calle, conocer a gente nueva, aprender, enamorarme, reír a carcajadas, frustrarme, verme en el compromiso de haberla cagado e intentar salir del lío donde me he metido, llorar porque alguien me ha roto el corazón e incluso, sufrir un poco.
Y sobre todo, ser feliz.
Necesito cambios porque necesito ser feliz.
¿Nunca habéis sentido que el sitio donde estás siempre, se hace cada vez más pequeño?
Yo sí.
Es un sentimiento feo y agobiante, es como si donde vives tu día a día se convierte en algo sumamente pequeño que te asfixia y quieres huir pero no puedes porque no tienes donde ir, entonces te quedas con la sensación de asfixia y agobio durante tanto tiempo, que tu mente puede llegar a controlarlo e incluso, engaña un poco a tu corazón diciéndole que sentirse así de mal está correcto.
Cada día me pasa lo mismo pero no le presto atención, hasta hoy. Hoy sí lo he hecho.
Los vídeos de Mario Marzo me han hecho darme cuenta de que, quizás, ya es hora de salir del agujero donde estoy metida.
¿Cómo?
Por ahora no lo sé, pero se que tengo que hacer algo cuanto antes.
Necesito dejar de asfixiarme, necesito dejar de sentir que me ahogo cada vez que me encierro en mi habitación e incluso, en mi propia casa.
Necesito dejar de sentir que no valgo para nada, de sentirme algo así como... ¿Inútil?
Necesito dejar de sentir malestar, tristeza, agobio, ansiedad.
Necesito cambios.
Y los necesito urgente.
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