sábado, 23 de mayo de 2015

Soy un desastre, lo admito. Es más, odio ser tan desastre, odio tener tantas manías, odio tener tan poca autoestima e incluso, a veces, odio ser yo.

Siendo sincera, a poca gente le gusto aunque la mayoría ni si quiera se digna en conocerme, porque ya sabéis, el 95% de las personas se fijan en un físico y bueno, sí, mi físico también es un desastre.

No quiero ser un desastre pero lo soy y sinceramente creo que siempre lo seguiré siendo.
Siempre me comeré los pellejos de los dedos, siempre me reiré tragándome las lágrimas, siempre me agobiaré con facilidad y te gritaré a causa de esto, siempre lloraré cuando las cosas me superen y siempre odiaré 'equis' partes de mí.

Quizás venga alguien que le guste verme sonreír a pesar de mi fea sonrisa, que me diga que no me muerda los pellejos porque acabaré haciéndome daño, que me de un abrazo cuando detecte mi falsa sonrisa, que me tranquilice cuando me vea agobiada y que ame cada odiosa parte de mí.
Y sí, quizás algún día alguien ame a este desastre.

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