Siempre le había visto un hombre fuerte, un hombre luchador, aquel hombre que nunca llora pero, ayer todo cambió. Entró por la puerta de mi casa llorando como un niño pequeño, lloraba de dolor y seguramente, de rabia por no poder haberse despedido correctamente, por no haberle dicho: "Adiós mamá, te quiero, nunca lo olvides", no pudo decírselo pero, yo creo, que su madre, sabe cuanto le quiere.
Llegó hasta mí muerto de dolor, su corazón estaba partido en mil pedazos, le habían quitado a lo que más quería. Me abrazó fuerte, y comencé a llorar aún más.
Que vida tan injusta, siempre se van las mejores personas y la mayoría de veces, ni si quiera te deja despedirte.
En mi corazón y en mi mente, siempre estará como una de las mejores abuelas del mundo. Aquella mujer con el pelo blanco y bastante largo, llena de arrugas a causa de sus años. A pesar de su edad y del problema que ella tenía, nunca dejaba de luchar por su familia, ella se levantaba temprano, hacía de comer, limpiaba y mil cosas más. Era increíble la energía que tenía y lo fuerte que era, para mí siempre será una luchadora, una mujer fuerte que falleció porque su corazón estaba viejo.
Mi padre, creo que él también es otro luchador y otra persona fuerte. Está siendo fuerte con esta dura noticia y, sé que seguirá luchando por todos. Son 14 años viviendo con él y creo que nunca le he visto llorar, pero, esta vez le vi, de repente, aquel hombre fuerte se derrumbó pero, a pesar de sus lágrimas él seguía siendo fuerte.
El cielo ha ganado una luchadora, os lo aseguro.
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