domingo, 30 de septiembre de 2012

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Acabo de ver una película, tres pequeños niños pierden a su madre y a su padre, era duro, muy duro.
Una de ellas lloraba siempre por no poder atarse los cordones pues, cuando su madre murió la estaba enseñando ha atarselos. Otro, amaba el baloncesto pero después de lo ocurrido dejo de hacerlo. La mas grande se volvió una rebelde. 
Al final, aprendieron, que deberían estar mas unidos que nunca, que algún día aprenderían a atarse los cordones, que deberían ser ellos mismos y que jamás dejasen de hacer lo que les gusta.
Increíble, pero cierto.

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